La vida pasa — un nuevo trabajo, un cambio de relación, condiciones de vida inseguras. Sea cual sea la razón, romper un contrato antes de tiempo puede ser estresante, especialmente cuando te preocupan las consecuencias legales. La buena noticia es que existen varias formas legítimas de salir de un contrato, y conocer tus opciones puede ahorrarte miles de dólares.
Muchos contratos incluyen una cláusula que te permite romper el arrendamiento pagando una penalidad — a menudo uno o dos meses de renta. Esta suele ser la vía más sencilla, y tu propietario no puede negarse si está en el contrato.
En la mayoría de los estados, los propietarios deben hacer esfuerzos razonables para encontrar un nuevo inquilino (lo que se llama "mitigar daños"). Quizás solo debas la renta hasta que encuentren a alguien nuevo, no por todo el plazo restante del contrato.
Si tu apartamento tiene problemas serios de salud o seguridad — moho, sin calefacción, infestación de plagas — y tu propietario se niega a arreglarlos, podrías romper el contrato bajo la "garantía implícita de habitabilidad".
La ley federal (SCRA) permite a los miembros activos de las fuerzas armadas romper contratos. Muchos estados también tienen protecciones para sobrevivientes de violencia doméstica y para inquilinos mayores que se mudan a centros de cuidado.
A veces el mejor camino es una conversación honesta. Ofrece ayudar a encontrar un inquilino de reemplazo, dar más aviso o pagar una tarifa razonable. Muchos propietarios prefieren esto antes que perseguir renta sin pagar.
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